¿Qué hacemos los A.T. y los Psic.Soc?

Marcela Alfaro | Publicado el 5 de agosto de 2020

Esther Nieszawski

Psicóloga Social y Acompañante Terapéutica

La psicología social es una rama de la psicología que estudia la conducta y el funcionamiento mental de un individuo como consecuencia de su entorno social. Estudia la manera en cómo piensa, siente y actúa el ser humano en interacción permanente con otras personas y su medio ambiente. Indaga sobre  cómo los pensamientos, sentimientos y comportamientos de las personas son influidos por la presencia real, imaginada o implícita de otras personas. El psicólogo social entonces, ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas a través de su intervención.

Piensa por un instante cómo actúas cuando estás solo. ¿Tu comportamiento varía cuando estás delante de otras personas? ¿Qué pasa cuando tus padres o amigos te están observando? ¿Actúas igual o cambias según la situación social que te acompaña en cada momento?

Tu comportamiento probablemente cambia, dependiendo de quién sea tu compañía. No es lo mismo estar delante de tu jefe, de tus padres o de tus amigos. Estamos en constante conexión con el mundo y con los demás individuos, que influyen más o menos en nuestro estado emocional y en nuestras conductas.

Los seres humanos estamos constantemente creando realidades en base a los estímulos que recibimos. Estos estímulos y su interpretación moldean nuestra forma de sentir, pensar e interactuar con los demás. Es decir, nuestras propias características personales influyen claramente en las conductas sociales.

El acompañante terapéutico (en adelante A.T.) es un recurso humano preparado para asistir personas que se encuentran atravesando  alguna circunstancia o proceso que afecta su salud: una crisis, una enfermedad, una discapacidad, un cambio en su cotidianeidad. El A.T. sostiene con su presencia una función asistencial específica incluida dentro de un equipo que trabaja con la diada salud–enfermedad. Retomando lo expuesto, es posible afirmar que es un agente de salud que se ubica en lo cotidiano para poder desarrollar su tarea. De este modo, es capaz de operar sobre lo subjetivo, lo vincular, lo comunitario y lo social del objeto de su intervención. Contiene en forma empática al paciente y a su familia, otorga escucha, contención, apoyo y comprensión psicológica de los procesos por los que atraviesa el paciente, como sujeto y como miembro de un grupo. Podemos pensar que un A.T. es una bisagra entre la psicología clínica y la social, superando la aparente y siempre obturante discusión entre lo individual y lo colectivo,  individuo versus sociedad.

La tarea de un A.T. se ve entonces reflejada en la realización de actividades positivas que apuntan a la apertura de espacios y contextos de interacción; apropiación del ocio, actividades recreativas y lúdicas, por nombrar algunas, incentivando cambios tendientes a  mejorar la calidad y estilo de vida. Es un recurso terapéutico que busca el bienestar del sujeto en su contexto social, en los distintos ámbitos donde se encuentre, ya sea en el domicilio, en la vía pública o en instituciones.

Por ello consideramos que la presencia e intervención de un A.T./psicólogo social puede ser muy productivo para la generación y sostén de cambios tanto en lo particular como en lo grupal, en continua interacción e interjuego.

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