Cuando fallece un hijo/a

Marcela Alfaro | Publicado el 5 de agosto de 2020

Mgter Marcela Alfaro

No hay situación más dolorosa y desestructurante que la inversión en la idea de que los hijxs sobreviven y entierran a sus padres.

Esas situaciones en que la vida nos pone de cara ante la fragilidad y vulnerabilidad humana, a la precariedad de la vida- sea por razones de salud o por violencias- cuando un hijo se adelanta a sus padres hacia el fin de la vida, con sus diferencias, el resultado es la de-construcción de lo que cada uno creó como su cotidianidad, su familiaridad.

En situaciones de enfermedad el proceso de las mismas va marcando un ritmo. Las hospitalizaciones y sus consecuencias, el sufrimiento que se confunde en una mezcla de esperanza y de contundentes datos reales parecen una preparación cuando- los dichos y no dichos- de los médicos se tornan irreversibles. Despedidas a escondidas, sentimientos encontrados, percepciones que van más allá de lo racional se van patentizando. El desgaste físico y mental, la urgencia de traspasar la impotencia se vivencias como un acontecer a modo de cataratas de sentimientos, sensaciones que superan, cierran, abren. Mil fantasías para poder dar cobijo al amor que queda impotente frente a una cama. La frialdad de los métodos de la biopolítica en su afán de asegurar la vida y su permanencia, coloca a los familiares, en una posición de espera de un poco de humanidad.

Cuando la pérdida se debe a violencias ( sean urbanas, viales, de género, por nombrar algunas) se agrega a la sensación de estallar en mil pedazos propio de la fragmentación, “la falta de saber sobre lo acontecido”. La sorpresa, la consternación, se suma a la confusión, a la falta de “saber” el proceso que produjo la destrucción del ser amado. Puede que a la vez, se dé la hospitalización pero ese hueco en cuanto a lo acontecido y el resultado, suele provocar sentimientos de impotencia que generan bronca de manera automática, buscando respuestas sobre una realidad contundente.

La perplejidad en un primer momento ante un hecho inesperado y trágico, envuelve a los sobrevivientes en vericuetos legales para comprender lo sucedido. Mayor confusión devenido en un espacio sin palabras, de desprotección y vulnerabilidad. Un pretérito inmediato, un espacio sin lugar, un lugar en el que el silencio reina frente a la incredulidad de lo sucedido.

Cuando se pierde un hijo/a y sus padres sobreviven, se producen rupturas en las seguridades de la vida familiar, en las parejas. El psicoanalista Jean Alloch ( 2006) lo denomina ” el duelo entre los duelos”. Paradigma de duelo.

Sobrevivientes a un Tsunami individual que afecta al tejido social, sea cual fuese la causa se presenta como la ruptura del orden socialmente construido de lo que es “una vida”.

Por eso, si te pasó esto, no dejes que te aturdan con buenas intenciones. Es más:

  • Fluye respetando tus emociones, estados de ánimo.
  • No te obligues a ser y estar como antes de lo sucedido.
  • En este tiempo sin ritos, busca los tuyos. Te ayudará a reconstruirte.
  • No te quedes solo. Hay otros que les pasa lo mismo.
  • Aíslate si quieres, no trates de hacer como si no pasara nada.
  • Date una tregua, no te esfuerces a ser productivo como siempre.
  • Acepta que hoy te sientes triste. Tienes razones, la tristeza es parte de la vida en algunos momentos.
  • Busca los pequeños detalles que te harán reconstruir la historia de la vida de tu hijo y no de su muerte. La vida no es en vano.
  • Dis-culpate para pensar en acciones cuando sean necesarias.
  • No estás loco por sentir cosas que otros no sienten y por suerte, no pueden sentirlas.
  • Recuerda que sos el sobreviviente de una guerra y que el que no estuvo en ese campo dificilmente pueda sentir lo que sientes. Es intrasferible.
  • No te quedes solo.

No te quedes.

No te.

No.

Bibliográfia:

Alfaro, M. (2019). La fuerza política del duelo. Tesis. Maestría de Intervención e Investigación Psico Social. Facultad de Psicología. Universidad Nacional de Córdoba.

Allouch, J. (2006). Erótica del duelo en tiempos de la muerte seca. Buenos Aires: Literales.

Butler, J. (2006). Vida Precaria. El poder del duelo y la violencia. Buenos Aires, Argentina: Paidós.

Butler, J. (2009). Dar cuenta de sí mismo. Violencia ética y responsabilidad. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu.

Butler, J. (2010). Marcos de guerra. Las vidas lloradas. Buenos Aires, Argentina: Paidós.

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